Nombre científico: Agave bracteosa S. Wats. ex Engelm.
Nombres comunes: “maguey huasteco”.
Morfología. Las plantas de Agave bracteosa crecen en grupos mediante la generación de hijuelos de la planta madre, las colonias son de tamaño medio y dan la impresión de ser arañas gigantes adheridas a los huecos de las paredes rocosas de las montañas. Cada planta tiene pocas hojas de color amarillento, las cuales se arquean o doblan de manera natural, no tienen espina terminal y los márgenes tienen pequeños dentículos, siendo ásperas al tacto. La inflorescencia es corta, no mayor de 1.7 m, los botones florales son globosos y las flores son pequeñas de color amarillo pálido. Esta especie tarda muchos años en florecer y a diferencia de la mayoría de los agaves, las flores no tienen un tubo, carácter que se considera ancestral dentro de la evolución del género. Florece de mayo a junio.
Estados: Endémica de Nuevo León, Coahuila y Durango.
Hábitat: Se desarrolla en matorral xerófilo, sobre laderas escarpadas de cañones de origen calizo, con frecuencia de paredes verticales de las montañas de la Sierra Madre Oriental, en elevaciones de 560-1600 m de altitud.
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Aspectos varios.
El crecimiento de la planta es lento y para llegar a florecer tarda muchos años, sin embargo, cuando lo hace, la inflorescencia o quiote llega a producir cientos de flores de color amarillo pálido, dándole a la planta en su conjunto un aspecto altamente ornamental. La especie fue descubierta en 1879 o 1880 por el colector de origen inglés Edward Palmer, quien la encontró en los cañones de la sierra en las cercanías de Monterrey, Nuevo León. La planta es apreciada en el cultivo, pues sus hojas suaves, sin dientes y sin espina la hacen muy apreciada.
Por la disminución de sus poblaciones silvestres por la destrucción del hábitat y la extracción de plantas con fines comerciales, la especie se encuentra enlistada en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 en la categoría de Amenazada (A).
Dr. Abisaí Josué García-Mendoza
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